Opinión Noviembre 19, 2013

La venganza siempre es dulce

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Ilustración: La venganza siempre es dulce

Usted no sabe de qué lugar del mundo llaman. Tampoco conoce quién les dio su número de teléfono, su nombre, su apellido.
Pero ellos llaman.
Y a partir de ese momento usted pasa a ser María, Carmen o José Luis, el hombre de nuestra historia. Casi, casi, un familiar cercano o un amigo de quien llama.

Quizás la llamada la hagan desde Mar del Plata. O Tal vez desde Chile, vaya a saber.
Desde San Juan seguro que no porque generalmente llaman a la hora de la siesta, algo que no haría ningún sanjuanino.

Pero el caso es que en este mundo cibernético gobernado por Grandes Hermanos, todos estamos registrados.
Y todos somos potenciales clientes de tarjetas de créditos, de cuentas bancarias, de servicios telefónicos, de servicios de Internet.

¿Cómo defendernos frente a ellos?
Precisamente esta semana me llegó un mail.
Si le parece, tómelo como receta. Trate de reproducir el diálogo. Al menos se va a divertir. O podrá gozar los néctares de la dulce venganza.

— ¿Hola?
— Buenos días, habla Silvina… ¿usted es José Luis?
— Sí, soy yo mismo

—Señor José Luis, le llamo del Banco de las Américas para informarle que usted se ha hecho acreedor de una cuenta corriente en nuestra casa con la que puede tener acceso a nuestra tarjeta de crédito…
—Disculpe la interrupción señorita, pero, exactamente ¿quién es usted?

—Mi nombre es Silvina Maciel, del Banco de las Américas y estamos llamando...
—Silvina, discúlpeme, pero para nuestra seguridad me gustaría comprobar algunos datos antes de continuar la conversación, ¿le importa?

— No tengo problemas señor.
¿Desde qué teléfono me llama? En la pantallita del mío solo pone “NUMERO PRIVADO”

— El interno mío es el 1004.

—¿Para qué departamento del banco trabaja?

—Telemarketing Activo.
—¿Me podría dar el número de trabajadora del banco?

—Señor, disculpe, pero creo que toda esa información no es necesaria...
—Entonces lamentablemente tendré que colgar, porque no tengo la seguridad de hablar con una trabajadora de ese banco

—Pero yo le puedo garantizar...
—Vea Silvina, cada vez que yo llamo a un banco, antes de poder comenzar cualquier trámite, estoy obligado a dar mis datos a toda una legión de empleados...!

—Está bien Señor, mi número es el 34591212.
—Un momento mientras lo verifico, no se retire Silvina...

(Dos minutos)

—Un momento por favor, toda la gente en casa se encuentra
ocupada....

(Cinco minutos)


—Sí Silvina, gracias por la espera, nuestros sistemas están un poco lentos hoy... ¿Cuál era el asunto de su llamada?

—Le llamo del Banco de las Américas. Estamos llamando para ofrecerle nuestra promoción “Cuenta corriente”, en la que usted tiene derecho a nuestra tarjeta sin costo alguno.¿Usted estaría interesado José Luis?
—Silvina, le voy a comunicar con mi mujer, que es la encargada de la sección de adquisición de productos de la casa; por favor, no se retire.

(Coloco el auricular del teléfono delante de un grabador y pongo el CD de Caribe Mix 2004 con el Repeat activado).

Después de 2 minutos mi mujer atiende el teléfono.

—Disculpe por la espera, me puede decir su teléfono pues en la pantallita del mío sólo aparece “NUMERO PRIVADO”.

—1004.
—Gracias, ¿Con quién estoy hablando?
— Con Silvina


—¿Silvina qué?
—Silvina Maciel (ya demostrando cierta irritación en la voz)

¿Cuál es su número de trabajadora del banco?
—34591212 (más irritada todavía)

—Gracias por la información Silvina, ¿en qué puedo ayudarla?
—La llamo de Banco de las Américas, estamos llamando para ofrecerle nuestra promoción “Cuenta corriente”, en la que usted tiene derecho a nuestra tarjeta de crédito. ¿Estaría interesada?

—Voy a ingresar su solicitud en nuestro programa de Nuevas
Adquisiciones y dentro de algunos días nos contactamos con usted.
¿Puede anotar el numero de ingreso al programa por favor?... ¿hola?, ¿hola?
— TU...TU...TU...TU...

. . . . . . . . .


Esto es todo.
¿Le suena familiar?
Si le parece, haga circular este artículo entre todos sus amigos y en particular entre quienes trabajan en las empresas de servicios, oficinas, bancos, etc.
¡La venganza es siempre dulce..!

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SOBRE EL AUTOR

Acerca de Juan Carlos Bataller
Juan Carlos Bataller es periodista.
Preside la Fundación Bataller y conduce desde 2.002 el programa televisivo La Ventana que se emite de lunes a viernes en horario central por Telesol.
Además es columnista de El Nuevo Diario, medio que creó en 1.986 y director general de Bataller Contenidos.
Autor de una decena de libros, algunos de ellos premiados nacionalmente, fue secretario de Redacción y corresponsal en Italia y el Vaticano de Diario Clarín de Buenos Aires y redactor de Diario de Cuyo.
Participó, además en varios programas televisivos y radiales en San Juan, donde reside.
Declarado Vecino Ilustre de la Ciudad de San Juan, Juan Carlos ha recibido numerosas distinciones nacionales y provinciales y muchas de sus obras han sido declaradas de interés provincial.
Hincha de River, fanático de San Juan, coleccionista de historias y amante de sobremesas con gente inteligente, Bataller es técnico minero y pasó por las aulas de Ingeniería y Derecho antes de enamorarse de la profesión de periodista, un "metejón" que ya superó las cuatro décadas.

SOBRE EL BLOG

Periodismo y algo más
No hay dudas que el periodista es un historiador del futuro. En las filmaciones, grabaciones y escritos de hoy hurgarán dentro de algunas décadas jóvenes intelectuales apasionados que intentarán explicar la historia de estos años.
Pero atrás de lo que se escribe o dice, hay miles de historias, anécdotas y aspectos de la vida cotidiana que seguramente estarán ausentes de las futuras crónicas por el simple hecho de que nadie las contó.
Unir las opiniones y entrevistas a la historia menuda es lo que se propone este blog “Bataller intimista”, en el que nada humano es ajeno y que queda abierto a todos los que quieran enriquecerlo.