Artículos Noviembre 17, 2017

¿Qué ve en las góndolas?

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Le hacemos una propuesta.

Vaya a un comercio no con ojos de comprador.

—¿Con qué otros ojos podría ir…?—, preguntará usted.

—Con los ojos de un sanjuanino indagador.

¿Cuál es la diferencia?

El comprador, acá y en cualquier parte del mundo, mira la mercadería bajo determinados parámetros: precios, calidad, presentación.

Nosotros queremos que usted vaya un día y saque cuentas sobre cuántos productos elaborados en San Juan se exhiben, qué preferencias tienen en el público y qué diferencias en calidad y precios tienen con productos similares de diferentes orígenes.

• Comencemos por los negocios de electrodomésticos: no hay marcas sanjuaninas.

• Sigamos con las tiendas: pocos son los vestidos, trajes, pantalones, medias, corbatas o camisas que se hacen en San Juan.

• Continuemos con el calzado: sólo un par de fábricas de zapatillas existen.

• Ni hablar de las agencias de ventas de autos o motos, aunque justo es reconocer que hay algunas fábricas autopartistas.

• El panorama no mejora en los bazares ni en las mueblerías ni en las disquerías ni en las casas de computación.

• Lo que es más incomprensible: hasta en los viveros la mayoría de las plantas vienen de otras provincias o países.

• Y lo mismo ocurre en las florerías, las farmacias, las jugueterías, las librerías y las ópticas.

Entremos ahora a los supermercados. De los alimentos envasados, muy pocos se producen acá: aceite de oliva, algunos dulces, pasas, ciertas salsas de tomate, vinagre, aceitunas, algunas conservas, embutidos, especias, unas pocas pastas, huevos, algunos productos de limpieza y no más del 10 por ciento de las marcas de vino que se exhiben.

Aunque el faenamiento se haga acá, casi toda la carne que se vende proviene de otras partes, ya sea vacuna, porcina, pollos o pescados.

Lo mismo ocurre con los fiambres, los quesos, la leche y la manteca.

Con las galletas, las golosinas, las gaseosas y los licores.

Con las conservas y los productos conservados en frío.

Con el azúcar, la yerba, el té, los artículos de tocador y el café.

Algo ridículo: cada día se vende más pan y tortitas elaboradas en otras provincias. Y lo mismo ocurre con las frutas y verduras.

¿Eso es todo?

• Podemos agregar otros rubros como la nafta, el gas, buena parte de la energía eléctrica que se consume, el cine, los programas de televisión y hasta el papel higiénico.

• Las revistas, los teléfonos, las computadoras, las impresoras, el papel fotográfico y los focos para la luz, tienen también lejanos orígenes.

• Y lo mismo ocurre con los perfumes, los artículos de tocador, los libros en los que estudian nuestros hijos y las canciones que cantamos.

¿Qué nos está diciendo esto?

• Que producimos mucho menos que lo que consumimos y esto se financia con aportes nacionales o deuda… o consumiendo menos que otras provincias.

• Que este proceso se viene profundizando con los años. Cuando a principios de siglo vivíamos en una economía de subsistencia, buena parte de nuestros consumos se producía en los hogares. Todo lo nuevo que apareció en los mercados en las últimas dos décadas, vino de afuera.

• Que en general producimos commodities, es decir productos primarios, que utilizan poca mano de obra y además, barata, mientras que lo que compramos afuera viene con mucho mayor valor agregado.

Y acá viene otra pregunta:

¿Es esto consecuencia de la cada vez mayor presencia de grandes cadenas comercializadoras?

No, el fenómeno se reproduce en comercios grandes y pequeños, estén en manos sanjuaninas o pertenezcan a grandes corporaciones.

Entonces… ¿Hay un desprecio de los sanjuaninos por comprar cosas producidas en la provincia?

No. Simplemente que el comprador se fija en calidad y precios sin interesarle el origen de lo que compra.

Llegamos así al meollo del asunto.

Porque hay veces que nos preguntan: ¿tiene futuro San Juan?

Y la respuesta es muy fácil.

¿Cómo no va a tenerlo una provincia que produce tan poco de lo que consume su propio mercado?

• Imagine cuántos puestos de trabajo se crearían simplemente con que nos visitaran tantos turistas como sanjuaninos hacen turismo en otros lados.

• Con que produjéramos aunque más no sea la cuarta parte de lo que compramos en tiendas, almacenes y supermercados.

• Si lográramos que los productos primarios (agro, minería) salgan de la provincia industrializados.

• Si incursionáramos en actividades más modernas y lucrativas, como está haciendo San Luis con la industria del cine o Mendoza con la medicina y la excelencia universitaria.

• Y si lográramos desarrollar al máximo el aprovechamiento de los recursos naturales como la minería, el petróleo, el gas, las energías no convencionales…

Este es el gran desafío de los sanjuaninos.

La obra pública es importante pero no se sustenta en el tiempo.

Sólo producir más y mejor puede cambiarnos la vida.

De esto y sólo de esto, depende nuestro futuro.

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SOBRE EL AUTOR

Acerca de Juan Carlos Bataller
Juan Carlos Bataller es periodista.
Preside la Fundación Bataller y conduce desde 2.002 el programa televisivo La Ventana que se emite de lunes a viernes en horario central por Telesol.
Además es columnista de El Nuevo Diario, medio que creó en 1.986 y director general de Bataller Contenidos.
Autor de una decena de libros, algunos de ellos premiados nacionalmente, fue secretario de Redacción y corresponsal en Italia y el Vaticano de Diario Clarín de Buenos Aires y redactor de Diario de Cuyo.
Participó, además en varios programas televisivos y radiales en San Juan, donde reside.
Declarado Vecino Ilustre de la Ciudad de San Juan, Juan Carlos ha recibido numerosas distinciones nacionales y provinciales y muchas de sus obras han sido declaradas de interés provincial.
Hincha de River, fanático de San Juan, coleccionista de historias y amante de sobremesas con gente inteligente, Bataller es técnico minero y pasó por las aulas de Ingeniería y Derecho antes de enamorarse de la profesión de periodista, un "metejón" que ya superó las cuatro décadas.

SOBRE EL BLOG

Periodismo y algo más
No hay dudas que el periodista es un historiador del futuro. En las filmaciones, grabaciones y escritos de hoy hurgarán dentro de algunas décadas jóvenes intelectuales apasionados que intentarán explicar la historia de estos años.
Pero atrás de lo que se escribe o dice, hay miles de historias, anécdotas y aspectos de la vida cotidiana que seguramente estarán ausentes de las futuras crónicas por el simple hecho de que nadie las contó.
Unir las opiniones y entrevistas a la historia menuda es lo que se propone este blog “Bataller intimista”, en el que nada humano es ajeno y que queda abierto a todos los que quieran enriquecerlo.