Opinión Octubre 13, 2017

Un asesinato irracional

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La entrevista con Arturo Mor Roig en la Casa Rosada. Quien esto escribe aún no usaba barba

Fue una de las infamias más grandes cometidas en la Argentina en nombre de la política. El brazo ejecutor fue la soberbia montonera. La víctima: Arturo Mor Roig cuando, ya retirado de la actividad política, se encontraba sin custodia alguna en un restaurante de San Justo.

El asesinato fue el 15 de julio de 1974.

El país vivía en democracia, la víctima había contribuido al retorno de esa precaria democracia y ya estaba retirado de la vida pública.

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Pero presentemos al personaje.

Arturo Mor Roig había nacido en Lérida, España el 14 de diciembre de 1914. Emigró a la Argentina junto a sus padres, radicándose en San Pedro, provincia de Buenos Aires, donde pasó su juventud.

Se graduó en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente realizó su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina.

Ya casado se radicó en San Nicolás de los Arroyos, en donde se casó y tuvo cuatro hijos.

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Siempre fue tenido por un político moderado de reconocida capacidad pero que, por haber nacido en España, nunca podría llegar a la presidencia de la Nación. Se afilió a la Unión Cívica Radical en 1939. Tras haber actuado como concejal en San Nicolás, fue electo senador provincial en Buenos Aires, cargo que desempeñó entre 1953 y 1955.

En 1958 Mor Roig resultó elegido diputado nacional ejerciendo su cargo hasta 1962, cuando fue derrocado Frondizi por un golpe de estado que intervino todas las provincias, y clausuró el Congreso. Apoyó a Arturo Illia en las elecciones de 1963, cuando volvió a ser elegido diputado nacional y ocupó la presidencia de la Cámara de Diputados, hasta el nuevo golpe de estado de 1966, que instaló la dictadura del general Onganía.

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Durante la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse, ocupó el cargo de Ministro del Interior, siendo Mor Roig miembro de la mesa directiva del Partido Radical. Y acá tenemos que ser sinceros. Aunque en público se hicieran los desentendidos, está claro que Mor Roig llegó al cargo con la aceptación tácita de su partido que buscaba una salida electoral. Y lo que es peor, la clase política –entiéndase radicales y peronistas- guardó silencio cuando fue asesinado.

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Yo lo entrevisté por Diario de Cuyo cuando fue ministro. En ese entonces era un joven periodista de 25 años. La charla fue en la Casa Rosada y allí habló de la derogación de la Ley N° 18.975, que prohibía las actividades de los partidos políticos y la devolución de los bienes a los partidos.

Es más, Mor Roig impulsó la creación de la Cámara Nacional Electoral, y la sanción del Código Electoral incluyendo la convocatoria a elecciones generales para el 11 de marzo de 1973. Impulsó el Gran Acuerdo Nacional, basado en el proyecto La Hora del Pueblo, que buscó el diálogo y la salida electoral al gobierno militar.

Según las crónicas, tras su paso por el Ministerio del Interior, se retiró de la actividad política, mudándose a un departamento ubicado en la calle Arenales al 2000 Ciudad de Buenos Aires. Se dedicó a escribir artículos para el diario "El Día" de la ciudad de La Plata.

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Quienes hemos ejercido este oficio durante muchos años no podemos aceptar en nombre de la verdad que se considere “héroes” a quienes asesinaron muchas veces sin explicación alguna. Mor Roig, como el líder de la CGT José Rucci –hombre muy cercano a Perón- y muchos gremialistas o gerentes de empresas no eran precisamente “representantes de la dictadura” ni fueron asesinados durante gobiernos militares.

Por si alguna duda quedaba respecto de la identidad de los autores y de sus objetivos, las agrupaciones de superficie de Montoneros coreaban en las asambleas universitarias consignas al estilo "Hoy, hoy, hoy... hoy que contento estoy, vivan los Montoneros que mataron a Mor Roig"….Ya no se trataba de matar para defenderse, se mataba por matar y, además, se expresaban grititos de alegría por la muerte…

El historiador Robert Potash buscando una explicación a lo irracional, escribió:

"Montoneros pensó que la indignación generada por un acto de este tipo podría intimidar aun más al tambaleante gobierno de Isabel Perón. El asesinato de Mor Roig, apenas dos semanas después de la asunción de Isabel Perón, puede ser visto como parte de un plan para demostrar su poder y extorsionar al gobierno”.

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SOBRE EL AUTOR

Acerca de Juan Carlos Bataller
Juan Carlos Bataller es periodista.
Preside la Fundación Bataller y conduce desde 2.002 el programa televisivo La Ventana que se emite de lunes a viernes en horario central por Telesol.
Además es columnista de El Nuevo Diario, medio que creó en 1.986 y director general de Bataller Contenidos.
Autor de una decena de libros, algunos de ellos premiados nacionalmente, fue secretario de Redacción y corresponsal en Italia y el Vaticano de Diario Clarín de Buenos Aires y redactor de Diario de Cuyo.
Participó, además en varios programas televisivos y radiales en San Juan, donde reside.
Declarado Vecino Ilustre de la Ciudad de San Juan, Juan Carlos ha recibido numerosas distinciones nacionales y provinciales y muchas de sus obras han sido declaradas de interés provincial.
Hincha de River, fanático de San Juan, coleccionista de historias y amante de sobremesas con gente inteligente, Bataller es técnico minero y pasó por las aulas de Ingeniería y Derecho antes de enamorarse de la profesión de periodista, un "metejón" que ya superó las cuatro décadas.

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