Opinión Octubre 28, 2016

El futuro y la primavera

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Miro por esta ventana a la vida y un San Juan vestido de verde me llena los ojos, mientras una brisa cálida comienza a anticiparme la primavera que se viene. San Juan es hermoso en otoño pero deben haber pocas cosas comparables con estas pinceladas de verde que todo lo inunda.

Son los ciclos de la vida. Que se repiten desde antes que el hombre posara su pie sobre la tierra.

Pero... ¡Fíjese qué diferencia!

Tengo sobre mi escritorio un artículo escrito por un futurólogo sobre este siglo XXI que transitamos. Le cuento algunas cosas para que usted también se imagine un mundo que será distinto del que hoy vivimos.

El autor nos anuncia la masificación de inventos que ya están hechos, experimentados y próximos a ser partes de nuestra vida. ¿Qué dicen?

•El entretenimiento favorito de grandes y chicos ya no serán los videos juegos sino la "realidad virtual". Provistos de un casco con visor, un traje y guantes dotados con sensores que lo mantienen conectado a una computadora, todos podrán habitar un espacio artificial con imágenes, sonidos, olores y sensaciones táctiles. Podremos escalar el Everest, poner un pie en la luna, amar a Angelina Jolie u ocupar el lugar de Messi en la selección argentina.

•La cocina ya no será un suplicio. Ni siquiera existirán las actuales novedades como el microondas, el freezer o el lavavajilla. La vajilla será descartable y las comidas llegarán a cada casa precocinadas y envasadas. Algunos dicen que todo será más blando y fácil de digerir.

•Una computadora central coordinará la vida hogareña. Ella hará de despertador en la mañana temprano, controlará el aire acondicionado central a una temperatura estable y encenderá o apagará las luces de acuerdo a sensores que indicarán la presencia o no de personas en cada ambiente.

•La gente no necesitará salir de compras. En lugar de ir a un negocio este vendrá a ella. En las pantallas de las computadoras aparecerán los artículos y bastará apretar una tecla para comprar una prenda, una bebida o un auto.

>El diario será electrónico por lo que el papel dejará de tener ese uso, las bibliotecas públicas estarán al alcance de nuestras teclas, lo mismo que la música o la película que deseemos ver. Al no existir distancias, grandes centros se encargarán de la distribución electrónica de los productos.

>Ya no esperaremos la hora de nuestro programa favorito sino que a la hora que deseemos podremos verlo. Netflik es un anticipo de la televisión dominante en los próximos años.

•El dinero en efectivo desaparecerá. Entraremos en la era del dinero electrónico. Todo lo pagaremos mediante órdenes de débitos a nuestra cuenta.

•El agua tendrá un valor superior incluso al de la electricidad. Quien la derroche deberá pagarla a precio de oro. Hasta las duchas tendrán dispositivos para evitar consumir agua mientras uno se enjabona la cabeza. El agua usada se recuperará y será tratada y filtrada para después ir a los depósitos del inodoro.

•Desaparecerán muchos de los trabajos que conocemos y aparecerán otros que exigirán mayor calificación.

•Cada vez habrá edificios más altos. En Japón ya se proyectan edificios de cuatro kilómetros de alto. Además, se comenzarán a construir las primeras ciudades subterráneas y las viviendas serán más chicas.

•Los coches del futuro estarán equipados con un cerebro electrónico capaz de controlar todas las funciones y hasta conducirlo en los viajes.

•La tecnología brindará posibilidades insospechadas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Los médicos podrán diagnosticar a distancia. Aparecerán fármacos conceptualmente distintos: aptos más que para curar, para prevenir enfermedades y accionar el sistema inmunológico de cada individuo.

•La robótica invadirá todos los campos. Desde la seguridad a la limpieza. Desde las tareas peligrosas, como apagar incendios, a la mayoría de las tareas hoy manuales en las grandes fábricas.

•El traslado será mucho más rápido. Habrá trenes que circularán a 400 kilómetros por hora y se deslizarán por levitación magnética.

¿Quiere que sigamos? No tiene sentido.

Lo que pretendo decirle es esto: nuestros conocimientos de hoy representarán el uno por ciento de los conocimientos del hombre del 2030. En los próximos 15 años se harán cien veces más descubrimientos que en toda la historia de la humanidad.

Y estamos hablando de 15 años. Algo que quizás alcancemos a ver. O que verán nuestros hijos.

Dejo la nota sobre mi escritorio y vuelvo a la ventana. La primavera, ese fenómeno tan repetido, me sigue maravillando. La flor más simple sigue siendo una flor. Como lo siguen siendo los pájaros. No han necesitado cambiar tan rápido en nombre del progreso. Y nos siguen asombrando. Y nos siguen maravillando.

Las grandes preguntas no se las formulamos a los futurólogos, a los economistas ni a los políticos. No las arreglamos con números, con balances, con presupuestos.

Algunas dudas me preocupan. No sé qué lugar tendrá en ese mundo que se nos viene el chico que hoy integra esa mitad de argentinos pobres. Qué será de ese millón de jóvenes que ni estudia ni trabaja.

No sé. De esto no habla la nota del futurólogo. Tampoco dice si las parejas se seguirán jurando amor eterno cuando caen las sombras sobre una plaza.

No sé si existirá la palabra amigo. No sé si seremos más felices, si habrán desaparecido las drogas, el alcoholismo, los suicidios.

Vamos hacia un mundo que no elegimos nosotros, que no podemos modelar, sobre el que no nos preguntan nuestra opinión.

Enciendo el televisor y un grupo de políticos discute sobre los temas nuestros de cada día.

Apago el televisor y vuelvo a la ventana. Antes que oscurezca quiero ver un poco más los primeros verdes de la primavera.

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SOBRE EL AUTOR

Acerca de Juan Carlos Bataller
Juan Carlos Bataller es periodista.
Preside la Fundación Bataller y conduce desde 2.002 el programa televisivo La Ventana que se emite de lunes a viernes en horario central por Telesol.
Además es columnista de El Nuevo Diario, medio que creó en 1.986 y director general de Bataller Contenidos.
Autor de una decena de libros, algunos de ellos premiados nacionalmente, fue secretario de Redacción y corresponsal en Italia y el Vaticano de Diario Clarín de Buenos Aires y redactor de Diario de Cuyo.
Participó, además en varios programas televisivos y radiales en San Juan, donde reside.
Declarado Vecino Ilustre de la Ciudad de San Juan, Juan Carlos ha recibido numerosas distinciones nacionales y provinciales y muchas de sus obras han sido declaradas de interés provincial.
Hincha de River, fanático de San Juan, coleccionista de historias y amante de sobremesas con gente inteligente, Bataller es técnico minero y pasó por las aulas de Ingeniería y Derecho antes de enamorarse de la profesión de periodista, un "metejón" que ya superó las cuatro décadas.

SOBRE EL BLOG

Periodismo y algo más
No hay dudas que el periodista es un historiador del futuro. En las filmaciones, grabaciones y escritos de hoy hurgarán dentro de algunas décadas jóvenes intelectuales apasionados que intentarán explicar la historia de estos años.
Pero atrás de lo que se escribe o dice, hay miles de historias, anécdotas y aspectos de la vida cotidiana que seguramente estarán ausentes de las futuras crónicas por el simple hecho de que nadie las contó.
Unir las opiniones y entrevistas a la historia menuda es lo que se propone este blog “Bataller intimista”, en el que nada humano es ajeno y que queda abierto a todos los que quieran enriquecerlo.